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Definición
Es una irritación e inflamación del tejido grueso (fascia) en la
planta o parte inferior del pie.
Causas, incidencia y
factores de riesgo
La fascia plantar es una banda muy gruesa de tejido que cubre los
huesos de la parte inferior del pie. Esta fascia puede inflamarse y
causar dolor en algunas personas, lo cual dificulta el caminar.
Entre algunos
factores de riesgo para el desarrollo de esta afección se pueden
mencionar: problemas con el arco del pie (pie plano y pie con arcos
altos), obesidad, aumento de peso repentino, correr y un tendón de
Aquiles (el tendón que conecta los músculos de la pantorrilla al
talón) muy tenso. Un paciente típico es un hombre activo con una
edad comprendida entre los 40 y 70 años de edad.
Esta afección es una de las dolencias Podiátricas más comunes
relacionadas con el pie.
Se piensa comúnmente que la fascitis plantar es causada por un
espolón en el talón, pero las investigaciones han encontrado que no
es cierto, ya que en las radiografías, comúnmente se observan
espolones en el talón en personas con y sin fascitis plantar.
Síntomas
El síntoma más común es el dolor en la parte inferior del
talón que generalmente es agudo en la mañana y va disminuyendo a lo
largo del día. Al finalizar el día, el dolor puede ser reemplazado
por un dolor sordo que mejora con el descanso.
Signos y exámenes
Los hallazgos del examen típico son la rigidez en la parte inferior
del talón, cerca de la línea media; inflamación leve y
enrojecimiento.
Se pueden tomar
radiografías para descartar otros problemas, pero la presencia o
ausencia de un espolón en el talón no es significativa para este
tipo de dolor.
Tratamiento
El tratamiento médico podiátrico casi siempre es efectivo si se da
el tiempo suficiente y su duración puede ir desde algunos meses
hasta dos años antes de que los síntomas desaparezcan, aunque
alrededor del 90% de los pacientes mejora en nueve meses.
El tratamiento
inicial consiste generalmente en ejercicios de estiramiento del
talón, uso de plantillas y medicamentos antiinflamatorios. Si estas
medidas fallan, enyesar el pie afectado con una férula de yeso corta
para pierna por tres a seis semanas a menudo es muy efectivo para
reducir el dolor y la inflamación. Otra alternativa sería usar una
bota de yeso (que luce como una bota de esquí), la cual se usa todo
el tiempo, pero se puede quitar para tomar una ducha.
Algunos médicos
aplican inyecciones de esteroides, las cuales pueden proporcionar
un alivio duradero en aproximadamente el 50 % de las personas.
El tratamiento no
quirúrgico no es efectivo en unos cuantos pacientes, para quienes se
vuelve necesario realizar una cirugía con el fin de liberar
la fascia tensa e inflamada.
Expectativas (pronóstico)
Casi todos los pacientes mejoran en un año a partir de la iniciación
de la terapia no quirúrgica, sin problemas a largo plazo, y en los
pocos pacientes que requieren cirugía, más del 95% siente alivio del
dolor de talón.
Complicaciones
Una complicación de la terapia no quirúrgica es que el dolor
persista. En el caso de la terapia quirúrgica, existe el riesgo de
lesión a un nervio, infección, ruptura de la fascia plantar y el
hecho de no lograr aliviar el dolor. |